
De noche,
salimos de la mano a la ciudad
a caminar silencios, como extraños del mundo.
Tú vas llena de besos alunados
porque no ignoras el amor que crece
en la región delgada de la calle
y dibujas la luz de las farolas
en toda insinuación azul
que vuela entre nosotros,
llevas algún asombro en tu cartera
y caen de tu chal nuevos tremores
cuando un largo suspiro me rescata.
-Hermosa está la noche
-Muy hermosa
Digo. Dices;
y un nuevo espacio nace en el silencio
que un beso ajeno llena
y expande.