Existe una mujer en un poema







Existe una mujer en un poema
que mira siempre el mar y que su rostro
es un enigma desnortado
caído del crepúsculo.

Ella no sabe
de días ni de noches ni de lluvias
y escarba el horizonte impresionista
como quien ve partir a la esperanza
o espera la llegada de cargueros
venidos desde el puerto sucedáneo
de la melancolía.

Nadie sabe si llora
 o su sonrisa es vuelo de gaviotas de niebla,
si sus manos se enlazan o son cuenco
que espera a que una lágrima de nubes siempregrises
caiga, como las horas caen en un reloj,
si el mar es mar o esbozo de una promesa áspera
y atardecida,
y nadie le confiere potestades
de andarse en las arenas
con un dejo de morbo en la cintura
o un ademán de sangre entre sus labios.

Una mujer en un poema
atrapada entre el blanco de una página
y la metáfora de las libélulas
que se miran bailar en un estanque;

mujer
que se nace palabra del ocaso
mientras pronuncia un nombre hecho de sombras.

Así la he visto, escrita en versos,
y me tendrán que permitir, amigos,
ahora que atardece la memoria
y el mar es mar apenas bosquejado,
que diga, simplemente, en el poema
que nace en vuestros ojos, sin permiso,
 que la amo.

 

3 comentarios:

Lila Manrique dijo...

Hermosos versos Enrico, me encanta tu poesía
y esa mirada hacia el amor, tan plena.
Abrazos inmensos.

Henrry Alessandro Di Spirito Sequea dijo...

Pues, aquí seguimos, amiga. Dándole trabajo al olvido.

Un abrazo

Grancorazon dijo...

Existió esa mujer de verdad? Son muy lindas tus letras como describes a tu musa, puede que solo sea un espejismo, pued3 que fuera real, de igual forma me ha gustado muchisimo, atentamente:nuria

 
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