Has venido hasta mí

Has venido hasta mí como un aroma

de frutas tempranísimas de enero

a descolgar naranjas y relojes

así, de pronto,

incendiando mis labios de impudicias

 

―porque creo en el verso y en la piel

 

porque aún puedo recitar sonetos

a la lluvia

e inventar nuevas formas en el agua―

 

Has venido hasta mí como una herida,

 

como un rayo que estalla desmedido

poblando de febreros los abrazos

y quebrándome,

de forma despiadada, las prudencias

 

―porque me quedan sortilegios,

 

alguna melodía no entonada

en medio del silencio o del orgasmo―

 

Has venido hasta mí y yo me encuentro

inesperadamente con mi rostro

 

acusándome

 

por no romper el verso y el poema

y cruzar las fronteras ,

 

a tu cama.


Fotografía de Валерий Савенко